Homilias

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XVIII Domingo Tiempo Ordinario

Queremos dar gracias por los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos, por lo que tenemos y por lo que no tenemos. Y agradecer también por lo que tienen los demás ¿Le damos gracias a Dios por lo que tenemos aunque no sea tanto como quisiéramos? ¿Nos alegramos de la suerte de los que […]

XVII Domingo Tiempo Ordinario

«Señor, enséñanos a orar». ¿Cómo sería la oración de Jesús? Rezaría con profunda intimidad. Ésa sería su oración más habitual, estar con su Padre, pasar tiempo con Él, mirándole y dejándose mirar, en silencio, contemplando juntos el paisaje, o a una persona, o estando a su lado sin más.Orar es estar en sus manos como un niño […]

XVI Domingo Tiempo Ordinario

Marta y María podían optar entre dos posibilidades: o bien se sentaban a los pies de Jesús y dejaban de ayudar en casa procurando acoger con cariño al peregrino; o bien se ponían a ayudar en la casa y se perdían las palabras de Jesús. ¿Cuál de las dos opciones era la correcta? Marta y […]

XIV Domingo Tiempo Ordinario

Estamos llamados a hacer lo mismo que Jesús hizo en la tierra: sanar enfermos y predicar el amor de Dios. Ser como Él. Curar con nuestras manos con el mismo amor, tocar las heridas con la misma misericordia, ayudar a ver, a caminar, a escuchar, a limpiar, desde la impotencia de saber que no somos […]

XIII Domingo Tiempo Ordinario

Él no tenía donde reclinar la cabeza y los suyos habían aprendido a vivir sin seguridades. Él soñaba cada noche, cada día, con nuevos días sin esclavitudes, ellos habían aprendido a ser libres a su lado. Él vivía en la verdad y su vida era bella, tan bella que sus palabras resultaban fascinantes, porque estaban llenas de una verdad eterna.

XII Domingo Tiempo Ordinario

Él sí sabe quiénes somos y ve hasta lo más profundo de nuestro núcleo interior. Pero el mundo con frecuencia se queda en la apariencia externa. Ve lo que hacemos, lo que parecemos, lo que mostramos…

XI Domingo Tiempo Ordinario

Muchas veces el pecado nos aleja de Dios, nos hace sentirnos indignos, borra del alma la conciencia de que somos obra de Dios. Nos olvidamos de su misericordia y vemos que no somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos. En esos momentos huímos de Dios. Nos cuesta mucho aceptar el perdón. Y precisamente el perdón sana nuestro corazón herido y nos hace volver a sentirnos hijos predilectos

X Domingo Tiempo Ordinario

Entonces, ¿de qué va la vida? No es fácil definirla en pocas palabras. En realidad consiste en saber descifrar las huellas de Dios sobre las nuestras, con la paz que da hacer lo que Él nos pide, con la satisfacción de vivir anclados en su corazón herido.

Domingo Corpus Christi

Quisiéramos introducirnos en su corazón herido, participar allí de su vida, de sus sentimientos, de lo que Él ama. Allí nos sentimos queridos, aceptados en nuestra verdad. Cuando nos hemos adentrado en la hondura de este misterio estamos preparados para recibir su Cuerpo y su Sangre en nuestro corazón herido y pobre.