El amor, la fe y la familia
La mirada del amor. El árbol con raíces profundas en Dios. El abrazo que nos da María. El océano que tenemos en el alma cada uno, original y diferente. Las manos que se tienden.Ese es el ideal de familia al que aspiramos.
La mirada del amor. El árbol con raíces profundas en Dios. El abrazo que nos da María. El océano que tenemos en el alma cada uno, original y diferente. Las manos que se tienden.Ese es el ideal de familia al que aspiramos.
El fariseo no respeta, juzga, condena. Sus actos hablan bien de él, su oración lo condena. Parece bueno en sus obras, pero su corazón cae en la vanidad y el orgullo. ¿No nos pasa a nosotros a veces cuando condenamos y despreciamos a los que vemos peores que nosotros? La humildad es el camino para acercarnos a Dios. El publicano, arrodillado, roto, pequeño, pobre. Son palabras salidas de un corazón herido, que ha amado y ha odiado, que se ha levantado y ha caído. Son palabras que hablan de arrepentimiento, del deseo de volver a comenzar. Así tendríamos que rezar muchas veces, en lugar de sentirnos ya convertidos, ya en paz con Dios, sin deudas que pagar. Así como rezamos, es como somos.
Nos sana aceptar que no podemos y pedir ayuda. Volver la mirada al que puede socorrernos. Dios siempre nos ve frágiles y necesitados. Ve la herida detrás del maquillaje.Dios desea que le pidamos, que le imploremos, que le digamos que le necesitamos, que sin Él no podemos hacer nada. ¡Qué poco pedimos!
El corazón desea prepararse para la fiesta de nuestro gran jubileo. Es un año especial, un año de gracias. «Tu alianza, nuestra misión», es el lema que nos acompaña y nos ayuda a vivir este año como un año de gracias, un año de alegría, un año de esperanza, un año de reconciliación, un año […]
Sólo un leproso conoció el corazón de Jesús de verdad, su mar de misericordia, su mirada hasta el fondo del corazón. Sólo él comenzó con un corazón nuevo. Es la actitud del que sabe que todo es don, que nada le pertenece y a nada tiene derecho. Del que no se queja continuamente exigiéndole a […]
La fe, nuestra propia fe, es un salto en los brazos de Dios que nos espera lleno de alegría. Es la fe en un Dios que construye sobre el barro del hombre que cree y persevera. Y con ese barro hace grandes milagros. Los santos llegaron a ser santos cuando experimentaron en sus vidas el […]
