Homilias
Domingo de la exaltación de la Santa Cruz
Somos de Dios y del mundo, del cielo y de la tierra. Somos eternos y caducos, sencillos y complejos. Somos ese deseo de Dios pronunciado desde la eternidad y hecho carne en el silencio.
XXIII Domingo Tiempo Ordinario
Mi corazón necesita reconocerse herido, en camino, necesitado, para poder abrirse a lo nuevo, a lo que nos dicen, a la sorpresa, al cambio.
XXII Domingo Tiempo Ordinario
Las etapas de cada día van poniendo piedras que nos acercan al sueño de plenitud que anhelamos. Cada día es un peldaño más por el que ascendemos. Construimos catedrales al poner piedras.
XVIII Domingo Tiempo Ordinario
Queremos ser hijos confiados que piden ayuda. Pero nos cuesta mucho. Porque queremos tener el control de nuestra vida y no dejar que nadie nos gobierne. No queremos perder nuestra autonomía.
XVII Domingo Tiempo Ordinario
¿Me conozco? ¿Me quiero? ¿Sé qué cosas buenas tengo, lo que me hace único y diferente? ¿Conozco el tesoro enterrado en mi corazón? Conocer mi alma implica ver que hay oro en mi interior.
XVI Domingo Tiempo Ordinario
Aquí ponemos piedras, levantamos torres, abrimos caminos, elevamos puentes. Nos esforzamos, no nos conformamos con el mínimo.
XV Domingo Tiempo Ordinario
El fruto es una gracia, un don, un regalo por nuestro sí generoso. Ese fruto es inmenso, supera nuestra entrega, lo poco que hemos puesto como prenda. Su amor siempre supera nuestro amor.
XIV Domingo Tiempo Ordinario
Benditos los que se cansan porque tendrán el descanso verdadero en el pecho del Señor, en su momento, cuando lo hayan dado todo. Somos felices cuando nos cansamos por amor.
Domingo de S. Pedro y S. Pablo
Vivir con la certeza de saber que Él camina a nuestro lado, nos sostiene y alienta. Él conoce nuestro corazón mejor que nosotros. Y sabe que sólo su camino nos hará plenamente felices.
