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XIII Domingo Tiempo Ordinario

Él no tenía donde reclinar la cabeza y los suyos habían aprendido a vivir sin seguridades. Él soñaba cada noche, cada día, con nuevos días sin esclavitudes, ellos habían aprendido a ser libres a su lado. Él vivía en la verdad y su vida era bella, tan bella que sus palabras resultaban fascinantes, porque estaban llenas de una verdad eterna.

Schoenstatt, Camino de Santidad

Este libro quiere recorrer la historia de Schoenstatt como un camino de santidad, donde Dios conduce a través de instrumentos, a través de acontecimientos, a través de impulsos del alma, y donde el padre Kentenich, los congregantes y muchos otros después supieron buscarle, escucharle y ser audaces. Las claves de ese camino de santidad, que empezó de forma sencilla y oculta bajo la protección de María en una pequeña capilla pueden ser ayuda en nuestro propio camino de santidad.

Beber de la Fuente de Vida

Este libro recoge las homilías de un año a modo de meditación. ¿No ardían nuestros corazones mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las escrituras? este libro quiere ayudar a muchas personas, que como los discípulos de Emaús caminan sin esperanza, con dolor o tristeza a encontrar algo de luz en sus vidas. Quiere señalar las fuentes donde el alma del peregrino puede descansar y encontrar el agua necesaria para seguir caminando: la fuente de nuestro corazón y sobre todo la que brota del corazón de Dios y de María. Allí se calma nuestras sed. Este libro quiere ser sólo un faro, un poco de agua fresca, algo de luz sobre la propia vida.

XI Domingo Tiempo Ordinario

Muchas veces el pecado nos aleja de Dios, nos hace sentirnos indignos, borra del alma la conciencia de que somos obra de Dios. Nos olvidamos de su misericordia y vemos que no somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos. En esos momentos huímos de Dios. Nos cuesta mucho aceptar el perdón. Y precisamente el perdón sana nuestro corazón herido y nos hace volver a sentirnos hijos predilectos

Domingo Corpus Christi

Quisiéramos introducirnos en su corazón herido, participar allí de su vida, de sus sentimientos, de lo que Él ama. Allí nos sentimos queridos, aceptados en nuestra verdad. Cuando nos hemos adentrado en la hondura de este misterio estamos preparados para recibir su Cuerpo y su Sangre en nuestro corazón herido y pobre.