Domingo de ramos
Jesús quiere sólo mostrarme el camino. Me anima a hacer lo mismo. Dejo de lado mis pretensiones tan humanas. Dejo de lado mi búsqueda de poder. Me subo a su pollino indefenso.
Jesús quiere sólo mostrarme el camino. Me anima a hacer lo mismo. Dejo de lado mis pretensiones tan humanas. Dejo de lado mi búsqueda de poder. Me subo a su pollino indefenso.
Hoy Jesús se acerca a mí en medio de mi enfermedad, de mi muerte, para decirme que me ama con locura. Que no quiere que sufra. Quiere ser mi amigo. Yo también quiero ser su amigo.
Te propongo que hoy hagas un momento de silencio. Ve al desierto, en soledad, junto al pozo de Jesús, junto a tu propio pozo. Con lo que eres, con tu historia, con tu presente. Junto al pozo te espera Jesús. En intimidad. Te invito a quedarte con Él. Dile cómo te encuentras. Míralo. Escúchalo. ¿Cuál es […]
Dejo de lado mis prejuicios y las apariencias. Y miro mi futuro con el corazón. Dejo de lado mis miedos y tensiones. Y miro a Jesús cargando con mi cruz a mi lado. Sonrío. Él nunca me deja.
Queremos mirar a José a través de los ojos de María. José se hizo José siendo amado por María. El hombre íntegro, de una pieza, íntegro.
Tengo que volver al pozo una y otra vez. Pero Jesús me asegura que su agua calma mi sed para siempre. Su agua, su mirada, su amor. Él cambia mi mirada, cambia mi amor. Me llena por dentro.
Jesús necesita mis manos y mi voz para hacerse presente. Mi vida herida. Ama mi alma en la que me dice que no puede haber murallas. Necesita que deje abierta mi herida. Entra por ella cada día.
Jesús quiere que crea en su poder lleno de misericordia. Viene a mi vida en medio de mi desierto. Y me toca por dentro para llenarme de luz y acabar con mis sombras.
Quiero vivir en intimidad con Jesús en estos días de cuaresma.Estar con Él. Renovar mi amistad con Él. Dejarme tocar por Él, hoy con su ceniza, en estos cuarenta días con su palabra, con su presencia, con su silencio. Y tocarlo.
Me gustaría vivir sin agobios el presente. Deseo vivir confiado. Quieto en la cubierta de mi barca mirando la fuerza de las olas. Mi vida no la guío yo. Es un milagro vivir la vida así cada día.
