Domingo de Cristo Rey
El amor es más fuerte que el odio. En nombre de Cristo construimos su reino. En su nombre, con sus manos. En nombre de Cristo, que reina, sembramos la paz, luchamos por la verdad.
El amor es más fuerte que el odio. En nombre de Cristo construimos su reino. En su nombre, con sus manos. En nombre de Cristo, que reina, sembramos la paz, luchamos por la verdad.
¿Cómo podremos mantenernos firmes en un mar sin orillas? Sólo si Él navega conmigo. Sólo así es posible soñar con el cielo. Vivir la vida soñando lo que mis ojos intuyen.
Si no hay amor es muy posible que todo se quede en buenas intenciones. Las grandes ideas, si no está el corazón comprometido, permanecen en los libros, quietas, como muertas.
Hoy hacen falta héroes enamorados de la vida, de Dios, del hombre. Hombres santos con un corazón grande. Hombres heroicos llenos de amor y de vida. Es lo que el mundo necesita.
Quiero agradecer la luz del camino, la lluvia que me da paz. La oración es necesidad. Es el aire que respiro. Quiero orar como hablo con un amigo. Sin miedo. Confiado. Abandonado.
Siempre amanece aunque en mi alma parezca reinar la oscuridad. Siempre que crea, y espere. No quiero perder esa mirada que me levanta cuando me caigo y me hace creer si desconfío.
Para Dios todo es posible. Puede convertir la noche en día y hacer de mi desilusión un trampolín hacia el cielo. De la pérdida una ganancia. De la muerte saca una vida nueva.
Queremos encendernos en la fuerza del primer amor. Un amor que sueña con ser eterno y lleva la semilla del cielo en su interior. Así nos ama Dios. Y así quiere que aprendamos a amarnos.
La paz se construye desde el respeto, la humildad y la aceptación. Para comprender a los demás tengo primero que aprender a estar en paz y cómodo en el lugar en el que estoy.
Hacen falta hombres libres que no se dejen someter al querer de los que le rodean. Que no quieran ser superhombres y logren hacer del poder un servicio. De su vida una ofrenda de amor.
